miércoles, 5 de marzo de 2014
Mi cousiña se rompe.
Mi pequeño se rompe. A veces siento que se va y que es lo único bueno que tengo. A veces quiero dormir a su lado porque no quiero despertarme y que ya no esté. A veces necesito ese ronroneo suave que me hace sentir mejor.
A veces sonrío cuando se duerme en mis caricias. Y a veces pienso que cuando él se vaya mi sonrisa se irá con él. Porque no es solo una bolita peluda rellena de amor, es mi pequeño, mi cousiña, mi tutú. Es al rededor de quién me hago un ovillo cuando no quiero saber nada de nadie. Es al último al que le doy las buenas noches y el primero al que le doy los buenos días. El único capaz de sacar de mi todas esas cosas buenas que no soy.
Es Rasputín. Está enfermo y ya no sé que más puedo hacer para curarle.
viernes, 21 de febrero de 2014
Pesa, pero no puedo soltarlo, no cuando es lo único que me mantiene a flote. Desinfecta mis heridas, esas que nunca debieron volver a abrirse. Esas cicatrices que se resienten cuando hay tormenta y nos recuerdan tormentos que preferiríamos haber olvidado. Pero para olvidar ya tenemos ese trago.
El final de la noche al final de la barra, con el vaso todavía medio lleno y un montón de "tal vez mañana..." que conforme pasa la noche se caen de la banqueta y se quedan allí, al final del bar, en el suelo, olvidados. Empezar la noche con ganas y perderlas a medida que se derrite el hielo en el bourbon. Todos esos sueños que esperas tener cuando llegues a casa se convierten en pesadillas cuando el alcohol quema en la garganta. Todas esas ganas, todas esas ilusiones se pierden y joder, how I wish you where here...
http://www.youtube.com/watch?v=ZIMcARotXqw
La noche avanza y con ella las miradas que te desnudan desde el otro lado de la barra te quitan lo último que quedaba de dignidad. Porque dormir sola y borracha siempre es una mala combinación aunque no tanto como sola y sobria.
Pero termina siendo una noche más y deshacer la cama no consigue que ese algo deje de tintinear ahí dentro, como si hubiera una pieza rota fuera de su sitio. Como si la botella se hubiera roto y hubiese un cristal flotando.
La próxima noche procuraré apretarme más el corsé, a ver si hay suerte. A ver si en algún momento deja de entrar el aire. A ver si en algún momento deja de entrar nadie más y me quede yo sola, sin espacio para la ausencia de nadie.
Solo yo y ese campo de batalla al que llamo cuerpo.
domingo, 29 de diciembre de 2013
You left me shattered...
Broken into millions of pieces...
http://www.youtube.com/watch?v=QEgoXCVhHmY
And I'm not strong enough as the song said. I'm still broken, I'm still shattered...
I'm still falling down into your rude last words. "I hate you". I believe that you don't hate me right now but once, you did it. I can't understand. I can't go on and pass your page because you still hurts.
Maybe I'm a fool. Maybe I was blinded. Maybe it was because of me. Maybe...
You left me shattered. But it isn't all the truth I was shattered when you arrived in my life. I've been shattered since I can remember. Sometimes I link all my pieces but the machine never worked. So when you're gone something on the inside has broken forever. And now I still walk down the street and a little thing is chinking since you decided to hate me.
I look to my furry pellet. It's a perfect machine. It watches me when it's hungry, it calls me when it needs me, it eats, sleeps, walks, lies up perfectly. Because it isn't broken. I can't sleep without it purr, I can't eat without giving it some food, I can't smile if it is not there. Because it is my only perfect machine.
There's something that is shattered in me. I put back the pieces but I can't see what's wrong or I can't see what's ok.
You left me shattered,
but I'm still under of it.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Perfección.
Lo lejos que estamos y lo cerca que creímos estar.
Mirarte y sentir que no eres nada, que te consumes como esa vela encendida que sabes que pronto se apagará. La lágrima que resbala por tu cara y que está a punto de desvanecerse en la almohada. El sueño que no recuerdas al despertar. La botella vacía que no recuerdas haber terminado. La resaca que borra cualquier buen recuerdo de la noche anterior.
Antes eran los besos lo que borraban el dolor. Ahora esos besos saben a bourbon, a tequila o a cerveza dependiendo de la noche. Pero desaparecen rápido. Como esa sombra que por la mañana se viste rápido y huye de mi cama. Yo que tanto buscaba y he encontrado. La decadencia. Soñábamos con el final del vaso y ahora vivimos en el final de la botella. Soñábamos con la perfección, la perfección que vive dentro de todos los tabúes sociales. Lo prohibido.
Tengo exactamente lo que he buscado. La perfección está tan jodidamente vacía que asusta. Grito pero soy en duende encerrado dentro de la botella que se bebe el veneno para sobrevivir.
Él pensó que con abrir el tapón bastaría, pero no.
Dejadme caer desde lo alto de la barra del bar de cada noche a ver si así se rompe y consigo salir. Déjame vomitar en cualquier callejón al monstruo que vive dentro. Aunque en realidad no quiero que se vaya, que se joda y se consuma conmigo, como una vela, como una lágrima, como un sueño, como una botella, como un recuerdo...
viernes, 6 de septiembre de 2013
Soy veneno
Caigo al suelo. Me caigo desde lo alto de tu mano. Tú me sostenías firme en tus manos, creías poder beber de mi, fuiste sorbo a sorbo ignorando la etiqueta de la botella "Veneno" decía.
Tú probabas y sentías como me deslizaba, garganta abajo, y en el estómago el calor de las bebidas fuertes. Y continuaste trago a trago jurando que sabías lo que hacías, consumiéndome y matándote lentamente. Conocías la etiqueta de la botella y aún así seguiste. Y como cualquier droga el veneno siempre te hace sentir bien al principio, hasta que excedes la cantidad y comienza a matar lentamente y sin que te des cuenta al principio. Pensé que eras inmune, no fue mi culpa.
Comenzaste a sentirte mal, a mirar extraño la copa de la que bebías. La sensación comenzaba a ser insoportable. Cada trago parecía más amargo que el anterior. Ardías. Quema desde dentro, y cuanto más bebías peor era. Cada vez costaba más tragar. Hasta que no pudiste más.
Tiraste la copa al suelo y dejaste que me derramase. Verde, viscoso, venenoso. La etiqueta seguía siendo la misma. El sabor del veneno, el mismo. Pero tu forma de verlo no. Tu cara de asco, tu desprecio. No sé lo que cambió. La botella desde luego no. La etiqueta tampoco y el contenido menos, pero tú si.
Mientras tanto sigo cayendo, gota a gota,
verde,
viscoso,
venenoso...
miércoles, 21 de agosto de 2013
Quiero escribir, pero no se de qué esta vez.
Quiero gritarle al mundo pero mis labios están sellados. Tengo dentro algo que no puedo callar y sin embargo no tengo nada que decir. Algo que quema por dentro y que no quiere salir.
Una montaña de recuerdos y una montaña rusa de emociones. Y en el centro en lo mas hondo y oscuro de la montaña, mi cueva; mis silencios arrinconados junto al miedo. ¿Dolor? no queda sitio para él. En realidad no queda sitio para nadie desde que el monstruo ha crecido y se ha hecho mayor.
No queda nadie, y no queda nada. A excepción del fuego. El fuego vive dentro y se alimenta del alcohol, de las noches donde su llama se ve más lejos que ningún otro. Arde furioso, arde fuerte, y lo peor es que arde siempre. Las rocas de mi cueva comienzan a derretirse y esto a parecerse a un volcán.
El fuego, autodestructivo, mortal. Sigue ardiendo, consumiendo lentamente todo a su paso. Mi cueva se derrite poco a poco, puedo arder con ella o puedo irme para siempre. Pero ¿a dónde va un monstruo con la boca sellada?
"I used to stand so tall
I used to be so strong
(...)
Now I can't breathe
No, I can't sleep"
domingo, 28 de julio de 2013
No me entiendes.
Ves que vuelo lejos pero no ves como deseo que me acompañes. Si dejases por un momento de tener los pies en el suelo y decidieras abrir la mente... Y si joder, digo si lo decidieras porque tú eres tu único límite y no existe nadie que pueda decirte lo contrario.
No hay cielo para nosotros y el infierno no existe. Solo queda la oscuridad y si vuelas solo corres el riesgo de chocarte contra las demás personas que también lo haces. Deberías confiar, dejar que lo demás sean tus ojos y tus oídos hasta que tus sentidos sean aptos para vivir en la decadencia. O también puedes marcharte.
No nos merecemos el mundo. No nos merecemos cambiar de canción y yo aún así lo hago. Porque no me importa lo que piensen, lo que exista más allá que aquello que conozco, no es relevante. Ansío verlo y hacerlo mío, pero mientras eso no llega no es importante. Vuelvo tal vez demasiado alto, pero no existe nadie que me frene, ningún techo que pueda detenerme. Hay un suelo, el sótano del que vengo y que también conozco y al que vuelvo cada noche, pero mientras no puedo detenerme, no puedes detenerme. Otros lo han intentado antes y me convirtieron en algo que no deseaba ser. En un monstruo que vive en los armarios y debajo de las camas de los niñitos mimados. Aprendía a rugir y a amar mis garras así que no trates de venir a limarlas ahora.
Si quieres quererme aprende a volar, a soportar mis zarpazos, acostúmbrate a la frialdad de mi cueva. O huye despavorido.
Soy un monstruo eso ya lo sabías cuando me conociste, así que estas no son alturas de escapar por ello. Nunca verás a Lady Jeckyll si no aprendes a jugar con Mz. Hyde.
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